viernes, 1 de julio de 2016

376 - Serie La réplica - Elisa D' Silvestre


1.- La réplica

Esta es la historia de Lucía Fuentes
Todo empezó cuando lo miré directo a los ojos aquella primera vez...
Podría decir que sólo era una simple chica. Una simple chica rica.
Una simple chica pobre…

No conocía lo que significaba tener una madre que peinara mi cabello antes de ir a la escuela, que me arropara por las noches o que me sostuviera cuando estaba triste. Crecí con un padre que apenas veía y se esforzaba mucho por ignorarme.

¿Será por todo eso que mi mente y mi cuerpo se obsesionaron con aquel extraño, esa noche en el bar? ¿O todo estaba predestinado de alguna forma enfermiza?
Sólo sé que bastó con que ese hombre me rosara apenas un segundo para quemar mis neuronas y tirar todos mis principios derechito a la basura. Y no me importó, enterré la pequeña parte de mí misma que me gritaba que estaba mal.
Y justo después de sucumbir, todo se volvió un caos absoluto...
Supe que mi existencia era una enorme mentira…
Yo no era más que un número... un anónimo...
Mi vida no valía más que un centavo...

Perdí el control que tanto necesitaba en mis manos, pero él estuvo allí, pasó de ser el chico que deseaba a convertirse en el que necesitaba desesperadamente. Me aferré a sus huesos, sabiendo que era lo único consistente que me quedaba.
Después de todo, él estaba dispuesto a salvarme… ¿O no?

1,5.- Bestia

No he sido un buen hombre.
He vivido en la oscuridad por casi toda mi vida, y nunca me replanteé mis decisiones. Nunca.

Pero siempre hay una primera vez, porque el destino nunca esconde por mucho tiempo su as bajo su manga.

La vi sólo una vez y algo dentro de mí se derritió.
Ella derribó todos mis muros, y entró en el único lugar que yo había estado resguardando muy bien todos esos años.

Y es una montaña de mierda apestosa que la única opción que me queda sea matarla.
Parece que no siempre se consigue lo que se quiere de verdad.
¿O sí?

2.- La única

Días atrás fui testigo.
Una espectadora.
Simplemente una inocente chica que vio su vida resquebrajarse por completo frente a sus propios ojos... Pero si me detengo a estudiarlo, a sopesarlo detenidamente, no fue lo que descubrí sobre mí lo que me rompió. Fue todo lo que perdí en el proceso.
No fue descubrir que Rodrigo Fuentes no era realmente mi padre lo que rasgó mi corazón en jirones como un retazo de tela carcomido por las polillas... No fue el saber que me habían creado, que me habían dado vida, para luego entregar mi piel y morir al final de todo... No fue enterarme que mi vida era un colosal engaño. Una mentira cruel. No fue el hecho de que tanta gente me quisiera ver muerta.

No fue nada de eso.

Soporté todos mis descubrimientos y miedos. De pie.
Sí, de pie. Pero aferrada a la vez.
No fue hasta que el fuerte agarre que me mantenía altiva cayó a mis pies, derrumbado, que me sentí explotar en diminutos pedazos. Fue cuando el muro de supervivencia se desvaneció que perdí el equilibrio y me abandoné a la oscuridad.
Ya no existía nadie con el poder de reintegrarme en la superficie.
Ya no.
Y es por eso que ya no me importa qué tan perdida estoy. Qué tan muerta en vida me siento.

Para mí, todo acabó cuando sus ojos vacíos miraron por última vez los míos.



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